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1995. 25
LA CADENA DE CRISTAL

 
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EL OBJETO ES UNA SECCION.
LA GEOMETRIA COMPLEMENTARIA.


JUAN NAVARRO BALDEWEG.





Fotografía de Brancusi trabajando en la columna sin fin. 1925.



UN OBJETO ES UNA SECCION.

Un objeto es una sección, es una porción definida en un espacio abierto de coordenadas físicas. Pensar en un objeto como sección en la masa indiferenciada de estratos materiales hace difícil una distinción convencional entre el contexto y su propia e inherente estructura, hace difícil asociar formas a límites y refuerza, a la vez, la noción de diversidad constitutiva. En correspondiencia con esa materialidad diversa y diferenciada, los ingredientes de un objeto arquitectónico obedecerán a leyes constructivas, a geometrías y a impulsos figurativos que gozarán de autonomía, de una independencia sin condiciones. Podemos, justamente, denominar elementos, elementos del proyecto, a esas porciones particulares extraidas de la continuidad de unos estratos ilimitados. Como en el universo acumulativo de Brancusi, como en la multiplicidad gráfica de Hiroshige, los elementos convivirán libremente, sueltos.


P. Klee. Jeu sur l´eau. 1935.

Muchas decisiones de proyecto responderán a la necesidad de equilibrar la vitalidad de las formas que obedecen a sus propias leyes, que surgen y existen separadas y lo que, obligadamente, ha de orientarlas a un fín común. El proyecto manifiesta ese equilibrio en la tensión entre el vivir independiente de las partes intervinientes en cada nivel físico y un designio unitario. Proyectar es como erigir una de esas festivas pirámides humanas cuyo momento culminante se cifra en el trepar de un niño a lo más alto. Al llegar arriba, en pié sobre el último anillo humano, el niño mira en torno suyo y nos hace ver cómo se ha adueñado de todo el espacio en el alcance de su horizonte. Una obra, una suma de equilibrios, estará enmarcada por lo fortuito y lo necesario, pero parecerá estable y fácil y hará suyo lo que se encuentra a su alrededor. Cada elemento, cada forma particular, poseerá su plenitud y deberá manifestarse así, conviviendo con otras, en una apariencia gobernada por la equidad. La equidad nos dice que estos elementos han de ser tratados con la misma importancia, que han de ser empujados hacia adelante para estar igualmente presentes, como ojos bien abiertos.

He hablado de exaltación de la diferencia pero también de equidad o sumisión a una ley de presencias medidas por una máxima apertura: tensión entre lo diferenciado o contrapuesto y lo homogéneo, tensión entre la excitación y la calma. En la percepción se producirá una ambigüedad oscilante entre lo aparente y lo inaparente.


New Haven, Febrero de 1990.
Juan Navarro Baldeweg.






A. Calder. Jumping Bird and
articulated snake. 1945.50


LA GEOMETRIA COMPLEMENTARIA.

Mi interés radica en lo que hay entre las cosas y en lo que hay entre ellas y nosotros. El ámbito de operación de la arquitectura o de la pintura es el mundo físico, la materia, las energías, el cuerpo. Nos dedicamos a la fabricación de cosas pero mi atención se dirige al espacio complementario, a lo que las circunscribe, las rodea, las sostiene o las funda. Las cosas se vinculan entre sí y nosotros a ellas por algo dificilmente abarcable como la gravedad o la luz. Por la existencia de estos vínculos y fibras entre las cosas y nosotros podemos hablar de participación en el mundo que nos rodea. La
búsqueda se centra en la presentación de estas sustancias envolventes, constituyentes e ilimitadas, y tal vez el intento afecte y trate de alterar la noción misma de objeto, como algo limitado, definiéndolo en una geometría de intersecciones, de fugas y de interposiciones.

El reino de lo complementario existe de antemano y no es intrínsecamente objeto de diseño. Por el contrario, superar la idea de objeto significa también traspasar los fines habituales del diseño para que venga a la vida el sistema matriz, el albergue verdadero, al que hay que regresar atestiguando su naturaleza. Para un escultor su mayor interés sería el bloque de piedra, antes que una figura concreta, o la luz que en virtud de la figura se excita o bien la gravedad que en su peso es activada.

Las paredes de una habitación son interposiciones en nuestro horizonte visual y esas paredes deben insinuar la experiencia del horizonte completo y libre. Un techo o las figuras estructurales particulares son canalizaciones del flujo energético de la gravedad y también los propios receptores del
cuerpo resuenan y se ven conmovidos en la contemplación. Cuando el ojo percibe se excitan otros sentidos como el tacto o el sabor, se activa la memoria originando todo un complejo de expectativas.

La arquitectura es el lugar de acogida de estas líneas que atraviesan en diagonal, que agujerean las producciones materiales y nos involucran formando parte de estas líneas. Lo que en definitiva presentan las obras es lo que las define desde fuera de ellas: algo que no tiene principio ni fin y al que no sirven las distinciones de dentro o de fuera. La mirada del artista esta puesta en algo que es a la vez próximo y remoto. Como el filósofo pensando lo concreto ha de construir el ámbito abstracto y el marco distante y límite dentro del cual se mueven y pasan como en vórtices las ideas. Así entiendo que una obra es una sección físicamente definida en un haz de fibras que se extienden más allá de ella, es un corte en la cuerda formada por hilos que vinculan lo suelto.


Abril de 1992.
Juan Navarro Baldeweg.



CIRCO M.R.T. Coop. Rios Rosas n. 11, esc. A, piso 6, 28003 MADRID.
Editado por: Luis M. Mansilla, Luis Rojo y Emilio Tuñón